viernes, 13 de febrero de 2015

ABRIR NUESTRO CORAZÓN


“Confiesen sus pecados unos a otros, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es muy poderosa y efectiva” (Santiago 5:16 RVC)


Confesar a otros nuestras cargas y pecados es muy positivo y sanador. Abrir nuestro corazón en primer lugar a Dios para buscar ayuda y luego a personas idóneas nos permite comenzar un proceso de sanidad y restauración. A veces por nuestra personalidad, trasfondo, cultura o el temor a ser dañados o defraudados nuevamente nos mantenemos cerrados y tratamos de aparentar con nuestras palabras y gestos que todo está bien. Lamentablemente esta actitud lo único que genera es que el problema se agudice con el tiempo. Tenemos que animarnos a hablar, a abrir nuestro corazón, si queremos ser libres de todo peso que hace que nuestra vida sea triste y sin esperanza. De esta manera descubriremos que es posible sanar las heridas y vivir una vida extraordinaria.

Te animo a que no te quedes con tu carga sino a que busques ayuda para que puedas comenzar un proceso de sanidad en tu vida.

Gabriel Fischer

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