miércoles, 14 de septiembre de 2016

¡REVITALÍCESE!





    Las muchas actividades, la rutina diaria, las presiones de la vida, etc., nos pueden llevar al agotamiento, aburrimiento, a la falta de interés y entusiasmo por las cosas, y por ende al estancamiento. Cuando entramos en esta “zona crítica de stress” es de suma importancia que hagamos un alto para “revitalizar” nuestra vida. Según el diccionario revitalizar es “otorgar mayor vitalidad o vigor a algo”, “dar fuerzas y consistencia. Dar a algo nueva vida o actividad, especialmente después de un período de deterioro o inactividad”. Revitalizar implica recibir nuevas fuerzas y recuperar el entusiasmo, el movimiento y el esplendor o crecimiento que estábamos teniendo. En Jeremías capítulos 30 y 31 encontramos promesas maravillosas de Dios para el pueblo de Israel, las cuales daban esperanza de un nuevo tiempo y satisfacción frente a la angustia de la esclavitud. Dentro de las promesas que se pronuncian encontramos la siguiente: “Yo satisfaré el hambre y la sed de la gente triste y fatigada” (Jeremías 3:25). Si hoy la “esclavitud” a un sistema, rutina, programas, etc. hace que vivamos sin ganas, faltos de propósito, como en “piloto automático” permitamos que la presencia renovadora de Dios infunda nuevas fuerzas en nuestra vida. Busquemos a Dios para obtener liberación de toda presión interna o externa y así poder vivir una vida plena y saludable. 

Gabriel Fischer

martes, 24 de mayo de 2016

¡FLECHAS EN NUESTRAS MANOS!


Los hijos son un regalo del Señor; los frutos del vientre son nuestra recompensa. Los hijos que nos nacen en nuestra juventud son como flechas en manos de un guerrero. Salmos 127:3-4 RVC



Ser padres es un tremendo privilegio pero a su vez una tremenda responsabilidad. Nuestros hijos según lo que notamos en el pasaje bíblico son un regalo y una recompensa que Dios nos da para que disfrutemos y cuidemos. Pero, a su vez, ellos son "flechas" que no permanecerán bajo nuestra tutela por siempre. Una flecha ha sido creada para ser lanzada y de la misma manera nuestros hijos un día "serán lanzados a la independencia", por ende es muy importante que nuestra tarea ayude a que ellos puedan "dar en el blanco" , es decir cumplir con el propósito que Dios tiene preparado para sus vidas, desarrollando sus potenciales. Para poder ser eficaces en esta tarea debemos guiarlos a descubrir sus talentos, habilidades, para que sean totalmente auténticos. Pero creo que también es muy importante que los ayudemos a desarrollar su carácter, a que sepan aceptar los límites, a que puedan ser saludables en sus relaciones interpersonales. Esto lo logramos no tanto impartiendo información sino con el ejemplo. Un padre que perdona enseña a perdonar, un padre que critica enseñar a criticar, un padre conflictivo genera hijos conflictivos, un padre caprichoso lo más probable es que tenga hijos caprichosos, etc. Los hijos son un reflejo de lo que somos nos guste o no. Por tal motivo la pregunta que debemos hacernos es : ¿estamos dando lo mejor para formar a nuestros hijos para que sigan el propósito de Dios y puedan ser hombres y mujeres saludables en esta sociedad? La escuela, la iglesia y demás organismos pueden ayudarnos y colaborar con esta tarea, pero la responsabilidad es nuestra y debemos hacernos cargo. Cuidemos de no ser estorbos, sino facilitadores que con mucho amor, pero también con ejemplo y guía podamos "lanzar esas flechas que hoy tenemos en nuestras manos" de la mejor manera.

Gabriel Fischer

lunes, 16 de mayo de 2016

TARJETA DE PRESENTACIÓN



Yo, Juan, hermano de ustedes y compañero en el sufrimiento, en el reino y en la perseverancia que tenemos en unión con Jesús, estaba en la isla de Patmos por causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesús. Apocalipsis 1:9 NVI

Que interesante es leer la forma que utilizó Juan para presentarse. Podría haber optado por: "yo el profeta del altísimo" o el "Obispo del Señor" o "el apóstol de Jesús", pero lo hizo de una manera simple y a su vez más impactante para sus lectores. Se solidarizó, se identificó con la realidad de persecución que estaba pasando la iglesia, lo cual seguramente permitió que su mensaje tuviera más cabida. Frente a esto me preguntaba, ¿Cómo me estoy presentando ante las personas? ¿Qué dice mi "tarjeta de presentación"? ¿Mi forma de hacerlo me lleva a ser más accesible a los demás, a que puedan considerarme compañero de ellos? ¿Mi manera de acercarme a los que me rodean es sencilla, humana, o con mis títulos marco una diferencia que crea barreras y me eleva a una posición de superioridad?

 Creo que la autoridad, el respeto, la lealtad, no vienen porque la impongamos con nuestros "nombres", sino por un liderazgo de servicio que busca hacer crecer al otro, darle apoyo y respaldo. Esto implica ponernos al lado de las personas para guiarlas, para ayudarlas. También conlleva buscar que el otro crezca, se desarrolle y persevere a pesar de sus dificultades. A diferencia de un liderazgo impulsado por la imposición y el hacer valer nuestro nombre, un liderazgo de servicio seguramente nos llevará a obtener frutos más genuinos.
¿Qué dice tu tarjeta de presentación?



Gabriel Fischer

viernes, 1 de abril de 2016

¿POR QUÉ HOY NO HAY CHICAS CRISTIANAS EMBARAZADAS SOLTERAS?


Esta pregunta está rondando hace bastante tiempo en mi cabeza. Cuando era chico era muy común escuchar cada tanto acerca de una parejita de novios que por no frenar a tiempo y darle lugar a la pasión tuvieron relaciones sexuales y que fruto de esto hubo un embarazo. Estos jóvenes en muchos casos no tenían intenciones de tener relaciones porque querían guardarse vírgenes para el matrimonio, por tal motivo la idea de cuidarse no estaba en sus mentes. La pregunta es, ¿qué está pasando hoy? ¿ya no hay deseos en el noviazgo? ¿tenemos más dominio propio? ¿somos más maduros espiritualmente que podemos poner límites a tiempo? Con mi esposa nos casamos vírgenes, pero tengo que reconocer que no fue fácil y considero que hoy con todas las presiones de la sociedad tampoco debe serlo. Por tal motivo temo decir que ya no estemos teniendo en cuenta la Palabra de Dios con respecto a que las relaciones sexuales están destinadas para el matrimonio y que fuera del mismo se está cometiendo pecado. No es cuestión de legalismo, sino de santidad, de seguir la voluntad de Dios, de marcar una diferencia en esta sociedad en donde se da rienda suelta a los deseos y como consecuencia de esto muchas personas terminan dañadas. La Palabra de Dios, sus principios no cambian y obedecerla conlleva bendición para nuestra vida. Si queremos tener un matrimonio bendecido debemos iniciarlo en santidad. La buena noticia es que Dios restaura, perdona y nos da nuevas oportunidades si no hemos hecho las cosas bien, pero es necesario que nos arrepintamos, que cambiemos de actitud, que ¡Huyamos de la fornicación! (relaciones sexuales fuera del ámbito matrimonial).

“Huyan de la fornicación. Todos los demás pecados que un hombre comete están fuera del cuerpo, pero el fornicario peca contra su propio cuerpo” (1 Corintios 6:18)

Gabriel Fischer


viernes, 25 de marzo de 2016

CORTES DE LUZ
Allí no habrá noche, y los que allí vivan no necesitarán luz de lámpara ni luz del sol, porque Dios el Señor les dará su luz, y ellos reinarán por todos los siglos.
Apocalipsis 22:5 DHH
¡Qué problema se nos genera cuando hay cortes de luz! Somos tan dependientes de la tecnología que la falta de suministro eléctrico nos trae muchas complicaciones. ¡Que bueno es saber que un día cuando estemos en la eternidad esto ya no va a ser un problema!
Mientras leía este pasaje me ponía a pensar en la importancia de ser conscientes y evaluar nuestras prioridades, teniendo en cuenta que repercusión tienen las mismas en la eternidad. Que importante que las cosas pasajeras de este mundo no nos hagan perder de vista lo que es eterno, aquello que va a permanecer cuando todo se acabe. Es fundamental que hagamos de la tecnología una herramienta para poder comunicar buenas noticias (evangelio)lo cual puede traer como resultado vidas cambiadas y que el cielo se siga poblando. Pero por otro lado es crucial que podamos evitar que el mal uso da la misma no lleve al ocio, a la pérdida de tiempo, a los malos pensamientos, a las malas acciones y a descuidar lo que realmente es importante. Creo que necesitariamos que cada tanto se nos corte la luz para hacer un balance y poder evaluar nuestro legado para la eternidad; para hacer un alto y mirar nuestro corazón, porque seguramente Dios tiene muchas cosas que cambiar. Al tener en cuenta esto estaremos preparándonos para ese día cuando ya no necesitemos el suministro eléctrico y podamos gozarnos al contemplar el rostro resplandeciente del Señor.
Gabriel Fischer

TRADICIONES DE HOMBRES


“Tengan cuidado: no se dejen llevar por quienes los quieren engañar con teorías y argumentos falsos, pues ellos no se apoyan en Cristo, sino en las tradiciones de los hombres y en los poderes que dominan este mundo” (Colosenses 2:8)

La práctica de no comer carne el viernes santo no tiene asidero bíblico, es sólo una tradición religiosa que lamentablemente ha llevado a muchos a darle el valor de principio bíblico. Para algunas personas llega a ser pecado comer carne y les genera culpa el sólo hecho de pensar en ello. No nos equivoquemos, Cristo es el centro, Él desea la obediencia no los sacrificios o las prácticas humanas. No honramos a Jesús por no comer carne un viernes santo, sino cuando con nuestras palabras, actitudes y acciones reflejamos su gloria en todo momento (Además es mejor comer pescado en cualquier otra época del año porque sale más barato) No nos atemos a tradiciones de hombres, no sigamos costumbres sin tener en claro su propósito. Seamos libres y proclamemos que Jesús murió y resucitó para dar salvación a los hombres.


Gabriel Fischer

viernes, 4 de marzo de 2016

NOS GUSTE O NO NOS GUSTE

La ley de la siembra y cosecha se cumple siempre, también en las relaciones interpersonales, nos guste o no. Los resultados que obtenemos en nuestra vida están directamente relacionados con nuestras acciones. Creo que muchas veces caemos en el error de enfatizar o anhelar una buena cosecha para nuestra vida y obviamos que la misma va a ser el resultado de nuestra siembra. ¿Queremos algo mejor para nuestra vida? miremos nuestra siembra, no caigamos en el error de culpar a los demás o de esperar algo de ellos cuando nosotros no hemos obrado en consecuencia. Es muy fácil caer en un papel de víctima, pero lo único que hacemos con esto es engañarnos a nosotros mismos. Para lograr un cambio primero debemos preguntarnos:
• Si hoy no me llaman para alentarme, debo preguntarme cuantas veces he llamado a personas para alentarlas.
• Si hoy no me visitan, debo preguntarme cuantas veces he visitado a otros.
• Si hoy no me ayudan, debo preguntarme cuantas veces he ayudado a otros.
• Si hoy no me ponen buena cara, debo preguntarme como han sido mis actitudes para con los demás.
• Si hoy me encuentro solo, debo preguntarme que he hecho para generar amistades.
• Si hoy mi relación con Dios se ha enfriado, debo preguntarme cuanto tiempo he pasado con Dios los últimos años.
Si hoy vemos falencias en nuestras relaciones interpersonales tenemos la posibilidad de revertir esta situación SEMBRANDO algo diferente. Si hoy nos disponemos a dar lo mejor de nosotros seguramente la próxima cosecha traerá mejores resultados.


“ No se engañen ustedes: nadie puede burlarse de Dios. Lo que se siembra, se cosecha. El que siembra en los malos deseos, de sus malos deseos recogerá una cosecha de muerte. El que siembra en el Espíritu, del Espíritu recogerá una cosecha de vida eterna. Así que no debemos cansarnos de hacer el bien; porque si no nos desanimamos, a su debido tiempo cosecharemos. Por eso, siempre que podamos, hagamos bien a todos, y especialmente a nuestros hermanos en la fe. (Gálatas 6:7-10)


Gabriel Fischer