“Líbrense
de toda amargura, furia, enojo, palabras ásperas, calumnias y toda clase de
mala conducta. Por el contrario, sean amables unos con otros, sean de buen
corazón, y perdónense unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes
por medio de Cristo” (Efesios 4:31-32 NTV)
Una persona que no está sana
interiormente no sólo es infeliz sino también una mala compañía. Es de suma
importancia ser libres de toda actitud o carga que nos lleva a ser personas
poco agradables. Para poder relacionarnos correctamente con otros y serles de
inspiración tenemos que esforzarnos por reflejar amabilidad por medio de
palabras, acciones y actitudes. Es muy importante tener buenas intenciones o
motivaciones y por sobre todo una disposición a perdonar, teniendo como mayor
ejemplo a Jesucristo.
Gabriel Fischer
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