jueves, 13 de agosto de 2015
“EFECTOS COLATERALES” EN EL LIDERAZGO
“El término colateral se utiliza principalmente para hacer referencia a algo que es secundario, indirecto, que no es resultado de algo intencionado si no que surge como consecuencia indirecta”. El término ha sido utilizado mucho en circunstancias bélicas para hacer referencia de un modo un tanto oscuro a los daños o víctimas que puede causar de manera secundaria una guerra” (por ejemplo, cuando se mata a civiles inocentes).
“La palabra también es comúnmente usada en los casos en los que se habla de medicinas que dejan efectos colaterales o secundarios, es decir, efectos que pueden surgir de manera indirecta”.
¿Hay efectos colaterales en el desarrollo de un ministerio cristiano?
Cansancio, roces, errores, críticas, falta de resultados inmediatos, traición y soledad son algunos de ellos.
Moisés los tuvo que pasar, también David, el apostól Pablo y JESUCRISTO. Seguramente como líderes los tendremos que enfrentar. Pero no debemos bajar los brazos porque influenciar a personas para que conozcan a Cristo y vivan un vida abundante lo vale. ¡Seguí adelante!
Gabriel Fischer
sábado, 8 de agosto de 2015
DESTRUIR O CONSTRUIR ES LA CUESTIÓN
“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Efesios 4:29)
¿Mis palabras construyen o destruyen? ¿Somos parte del equipo de construcción o demolición?
- Si criticamos a espaldas de otros ¡DESTRUIMOS!
- Si hablamos mal de otros sin tener seguridad de lo que decimos: ¡DESTRUIMOS!
- Si prestamos el oído a chusmeríos: ¡DESTRUIMOS!
- Si hablamos despectivamente, sin amabilidad: ¡DESTRUIMOS!
- Si prejuzgamos a las personas por su color de piel, nacionalidad, clase social, etc. ¡DESTRUIMOS!
- Si hablamos mal de otros sin tener seguridad de lo que decimos: ¡DESTRUIMOS!
- Si prestamos el oído a chusmeríos: ¡DESTRUIMOS!
- Si hablamos despectivamente, sin amabilidad: ¡DESTRUIMOS!
- Si prejuzgamos a las personas por su color de piel, nacionalidad, clase social, etc. ¡DESTRUIMOS!
PERO…
- Si hablamos con amor y verdad: ¡CONSTRUIMOS!
- SI le hacemos ver los errores a alguien para ayudarlo: ¡CONSTRUIMOS!
- Si pensamos antes de hablar: ¡CONSTRUIMOS!
- Si a solas hablamos con una persona de lo que nos molesta: ¡CONSTRUIMOS!
- Si tratamos de hablar como lo haría Jesús: ¡CONSTRUIMOS!
- Si hablamos con amor y verdad: ¡CONSTRUIMOS!
- SI le hacemos ver los errores a alguien para ayudarlo: ¡CONSTRUIMOS!
- Si pensamos antes de hablar: ¡CONSTRUIMOS!
- Si a solas hablamos con una persona de lo que nos molesta: ¡CONSTRUIMOS!
- Si tratamos de hablar como lo haría Jesús: ¡CONSTRUIMOS!
Gabriel Fischer
viernes, 7 de agosto de 2015
PERSONAS CONFLICTIVAS EN ÁMBITOS DIFERENTES
“Por tres cosas se alborota la tierra, Y la cuarta ella no puede sufrir: Por el siervo cuando reina; Por el necio cuando se sacia de pan; Por la mujer odiada cuando se casa;
Y por la sierva cuando hereda a su señora” (Proverbios 30:21-23)
Y por la sierva cuando hereda a su señora” (Proverbios 30:21-23)
En el pasaje bíblico el autor nos da cuatro ejemplos de personas que por no tener aspectos resueltos en sus vidas o no estar preparadas, al ocupar posiciones nuevas y desconocidas generan conflictos que hacen estremecer el entorno y empeorar sus situaciones.
Algunas conclusiones que podemos extraer de estos ejemplos:
-El cambio de lugar o posición de una persona no resuelve su mala actitud sino que por lo contrario muchas veces la maximiza y empeora.
- Es necesario para entrar en otro ámbito de liderazgo o poder primero estar saludables porque las nuevas presiones van a poner en evidencia lo no resuelto.
- Debemos anhelar el crecimiento y el desarrollo económico en nuestra vida pero este debe estar acompañado por un mejoramiento de nuestra administración de los recursos.
- Si queremos “escalar” primero debemos prepararnos, para que cuando lleguemos a la cumbre no enfrentemos posteriormente una caída en picada.
-El cambio de lugar o posición de una persona no resuelve su mala actitud sino que por lo contrario muchas veces la maximiza y empeora.
- Es necesario para entrar en otro ámbito de liderazgo o poder primero estar saludables porque las nuevas presiones van a poner en evidencia lo no resuelto.
- Debemos anhelar el crecimiento y el desarrollo económico en nuestra vida pero este debe estar acompañado por un mejoramiento de nuestra administración de los recursos.
- Si queremos “escalar” primero debemos prepararnos, para que cuando lleguemos a la cumbre no enfrentemos posteriormente una caída en picada.
Gabriel Fischer
jueves, 6 de agosto de 2015
CAPTAR LA ATENCIÓN
“Los
ojos del Señor están contemplando toda la tierra, para mostrar su poder a favor
de los que mantienen hacia él un corazón perfecto. Pero en este caso tú has
actuado como un necio. Por eso, de ahora en adelante te verás envuelto en más
guerras” (2 Crónicas 16:9)
¿De quién queremos captar la atención? ¿A
quién queremos agradar o conformar?
Muchas veces caemos en el error de querer
conformar a ciertas personas para obtener favores o sentirnos aprobados. En
ocasiones podemos caer en el error del rey Asa (2 Crónicas 16:1-8) de hacer “alianzas” que Dios no
aprueba y que nos alejan de su favor. ¡Qué bueno es saber que Dios está
contemplando la tierra buscando favorecer a corazones íntegros! Debemos
esforzarnos por captar la atención de Dios, por recibir su aprobación y poder
contar de esta manera con su asistencia y provisión. Pero para ello debemos ser
conscientes de que lo que capta su atención no son nuestros títulos o
posiciones, no son nuestros grandes servicios o actividades, sino nuestra
actitud de agradarlo a Él con todo nuestro ser. ¿Estamos buscando captar la
atención de Dios?
Gabriel Fischer
miércoles, 5 de agosto de 2015
LO SOBRENATURAL NO EXCLUYE NUESTRA RESPONSABILIDAD
“Cuando
Pedro llamó a la puerta del patio, una muchacha llamada Rode salió a ver quien
llamaba, y al reconocer la voz de Pedro se puso tan alegre que no abrió,
sino que corrió a decir que Pedro estaba a la puerta. Ellos le dijeron que
estaba loca. Pero ante su insistencia, ellos dijeron: «¡Ha de ser su ángel!»
Mientras tanto, Pedro seguía llamando; así que cuando abrieron y lo
vieron, se quedaron atónitos” (Hechos 12:13-16 RVC)
Pedro había sido librado de la cárcel de
una manera sobrenatural: las cadenas se cayeron, la primera y segunda guardia
pudieron ser atravesadas y la puerta de hierro que daba a la ciudad se abrió
por sí misma. La libertad por medio de la poderosa mano de Dios era un hecho
(Hechos 12:9-10) Ahora era el momento de encontrarse con los hermanos que
habían estado intercediendo por él (Hechos 12:5). Pero, la puerta más fácil y
simple de abrir permaneció por un tiempo
cerrada. Este pasaje me lleva a reflexionar sobre nuestra tarea como iglesia y
a sacar algunas conclusiones:
-
Hay puertas que sólo Dios puede abrir pero hay
otras que debemos abrir nosotros.
-
Debemos orar creyendo y con expectativa de ser
sorprendidos por Dios.
-
A veces, Dios se manifiesta sobrenaturalmente
haciendo milagros, cambios en las personas, pero como iglesia seguimos dentro
de las cuatro paredes con nuestras prácticas perdiendo de vista o dudando de su
obrar.
Que Dios nos ayude a estar atentos a las
puertas que debemos abrir para que no seamos un impedimento para la obra de
Dios.
Gabriel Fischer
martes, 4 de agosto de 2015
EL SÍNDROME DEL HIJO MAYOR
Indignado,
el hermano mayor se negó a entrar. Así que su padre salió a suplicarle que lo
hiciera. Pero él le contestó: “¡Fíjate cuántos años te he servido sin
desobedecer jamás tus órdenes, y ni un cabrito me has dado para celebrar una
fiesta con mis amigos! ¡Pero ahora llega ese hijo
tuyo, que ha despilfarrado tu fortuna con prostitutas, y tú mandas matar en su
honor el ternero más gordo!” Hijo mío —le dijo su padre—, tú siempre estás
conmigo, y todo lo que tengo es tuyo. Pero teníamos que hacer fiesta y
alegrarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto, pero ahora ha vuelto a la
vida; se había perdido, pero ya lo hemos encontrado.” (Lucas 15:28-32 NVI)
La actitud que tiene en la historia el
hijo mayor ante el regreso y la fiesta que se celebra en honor a su hermano se
asemejan a las reacciones que podemos tener como cristianos frente al regreso
de un hermano que estaba extraviado o la llegaba de una persona nueva. Muchas
veces “los hijos mayores”, es decir aquellos que ya están hace tiempo en la
“casa” (iglesia) muestran celos, enojo y hasta bronca frente al cuidado que se
le presta al nuevo. Lamentablemente hasta se lo considera como un intruso que
viene a acaparar la atención o a disfrutar de beneficios de los que ya están
hace tiempo en la “casa”. En vez de
celebrar que el pecador se ha arrepentido y unirse a la fiesta se actúa con
indiferencia y muchas veces se busca por medio de la murmuración hasta
desestimar o poner en duda las intenciones y el cambio que está teniendo el
“hijo menor”. Cuidémonos de no caer en el “síndrome del hijo mayor” tomando
conciencia que nuestra tarea como iglesia es rescatar al perdido. ¡Seamos parte
de la fiesta porque es allí donde debemos estar y en donde está Dios!
Gabriel Fischer
jueves, 30 de julio de 2015
MEJORAR LA ENVOLTURA
Una frase de un anuncio publicitario decía: “Como no pudimos mejorar nuestro producto, mejoramos la envoltura” . ¡Qué seguridad en cuanto a la calidad del producto tenían aquellos que elaboraron esta publicidad! Pero a su vez podemos notar un reconocimiento de que el envase, aunque es algo secundario, juega un papel importante para la venta del mismo. De la misma manera podemos garantizar que el mensaje del Evangelio es efectivo y genera cambios inigualables en todos aquellos que lo creen y aplican a sus vidas. Pero, ¿qué hay de la forma que los transmitimos? ¿Influye en la decisión de las personas? ¿Lo hace más accesible o inaccesible a las mismas? Nuestra forma de hablar, nuestros programas y actividades, nuestros métodos evangelísticos no transforman, ni salvan a las personas, sólo Jesucristo, las “buenas noticias”, por ende no debemos negociar el mensaje: el pecado, el arrepentimiento, la fe y Jesucristo como el único medio para ser salvos debe ser nuestra proclama. Pero, si debemos ser creativos para poder transmitirlo valiéndonos de recursos, ideas, estrategias que nos ayuden a generar puentes con todo tipo de personas para poder compartirlo de una manera más efectiva. Por tanto, no tratemos de mejorar el producto (evangelio) pero sí esforcémonos para ofrecerlo con la mejor envoltura.
Gabriel Fischer
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






